¿Por qué no damos el primer paso?
- Brian Mou

- 8 sept 2022
- 5 min de lectura
Actualizado: 22 sept 2022

Todo inicia con un pequeño malestar, puede ser provocado por una idea, un hecho que presenciamos o incluso una noticia en la televisión. Luego se manifiesta justo antes de dormir, a primera hora de la mañana o cuando nos perdemos en un pensamiento mientras bebemos un sorbo de café por la tarde. Una y otra vez toca nuestra puerta solicitando atención pero estamos muy "cómodos" en lo cotidiano.
Posiblemente estás postergando una de las etapas más hermosas de tú vida.
Hablo concretamente de cuando tu voz interna se manifiesta. El ser que realmente eres, silenciado a largo de tu vida por las costumbres familiares, las burlas de la infancia, los estereotipos que formamos en la adolescencia y el status quo de la vida adulta. El capitán está dispuesto a comandar el barco hacia una aventura donde seguramente habrán muchos desafíos pero también hay muchos tesoros e islas desconocidas para conquistar, pero nos limitamos a nosotros mismos y al mundo de la mejor versión que poseemos, más compasivos, más creativos, más valientes, más empáticos, más talentosos.
Pero ¿Qué es lo que nos detiene? ¿Porqué no nos damos esa oportunidad?
Es muy probable que sea temor al fracaso.

Es más fuerte el miedo a perder que la satisfacción de ganar.
Los psicólogos Daniel Kahneman (Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel en 2002) y Amos Tversky, desarrollaron en 1979, la teoría prospectiva. En la que fundamentan con investigación y análisis el fenómeno que denominaron la aversión al riesgo, en el que comprueban que el ser humano siente más intenso el miedo a perder que la satisfacción de ganar, esto en términos económicos. Sin embargo, es un claro ejemplo de nuestra dinámica conductual hacia cualquier aspecto fuera de nuestro control.
Cruzar el umbral
Según la estructura literal, "El viaje del héroe" de Joseph Campbell, existe un momento determinante en la aventura del personaje principal en el que decide dar el gran paso hacia lo desconocido e inesperado. Es común ver que, acto seguido a esa importante decisión, una serie de situaciones ponen a prueba el temple y el valor del mismo, así como su creatividad y astucia para sobreponerse a los obstáculos.
Es en los momentos de incertidumbre que manifestamos ingenio para salir adelante, el músculo crece cuando se rasga así que es un hecho que evolucionamos cuando nos arriesgamos a vivir. El éxito es consecuente a una serie de decisiones y acciones, en la mayoría de los casos no será inmediato, pero si es constante, llegará.
Si bien es cierto dar el primer paso en dirección a lo desconocido no es algo fácil, por eso lo mejor es buscar elementos que nos hagan sentir más seguros, por ejemplo, las siguientes sugerencias:
Desarrollar la intuición: Partimos de el hecho de que la intuición misma es aún, un misterio para la ciencia. Pero esto no quiere decir que no se haya explorado y mucho menos que no se haya experimentado por profesionales que investigan la mente o por nosotros mismos. Esta recomendación va dirigida hacia personas un poco más holísticas, sin embargo, no quiere decir que discrimine a quien no se identifique de ese modo a ponerlo en práctica. Ahora bien, "el cómo" varía respecto a las actividades que te permitan conectar contigo mismo, esto puede ser hacer yoga, correr, escuchar tu música favorita, bailar, meditar, leer. Si tuviera que resumirlo en una frase, sería "hacer cualquier actividad que te permite enfocarte únicamente en el momento y hacerlo frecuente". Luego de ello, comenzarás a percibir más confianza en la toma de decisiones basadas en lo que sientes internamente.
“la intuición y no la razón atesora la clave de las verdades fundamentales” Buda.
Investiga bastante antes de considerar desistir: Por lo general el temor está cimentado en el terreno del desconocimiento o sesgos cognitivos, es por ello que una forma contralada de avanzar se obtiene a base de conocimiento. Cabe destacar que la fuente de información debe ser altamente confiable justamente para no caer en un nuevo sesgo, por lo que acceder a una base de datos oficiales es un gran idea, otra opción es obtener asesoría de un profesional dependiendo de tu enfoque. Quisiera compartir brevemente una experiencia personal. En 2015 sentí la necesidad de eliminar de mi alimentación la carne porque no soportaba la idea de que sacrificar un animal se justificaba únicamente por satisfacer mi paladar, pero no sabía como, ya que había crecido con la certeza de que la carne era indispensable para vivir. Ese fue el primer sesgo que para mí era un obstáculo, claramente no quería dejar de estar sano, sin embargo, no conocía como alimentarme balanceadamente. Al día de hoy llevo 7 años de no consumir carne de ningún tipo, disfruto de varias disciplinas deportivas, al menos una vez al año me hago chequeos de rutina y el resultado ha sido completamente satisfactorio. Para llegar a este punto debí entender como funcionaban los alimentos en mi cuerpo, que nutrientes eran indispensables, las cantidades necesarias y por último comer variado. Esos datos fueron determinantes para derribar uno de los obstáculos más grandes, la ignorancia.
“El conocimiento os hará libres” Sócrates.
Elaborar un plan: Es inminente que el miedo o la incertidumbre a lo desconocido no son los únicos problemas a enfrentar. Si hablamos de emprender, comprar un auto, construir o comprar una casa, el riesgo tangible es una pérdida considerable de dinero, es decir, en este tanto no depende de motivación o confianza para solucionar el asunto, pero tampoco se justifica no intentarlo. Para ello existen herramientas, una de ellas se le conoce como plan de gestión de riesgos en el cuál se mide con criterios técnicos como proceder ante una posible amenaza. El primer paso es identificar el/los posibles riesgos, luego analizarlo y por último su gestión. Existen dos tipos de estrategias. La evitación y la minimización.
La evitación, que a su vez se subdivide en cuatro:
Transferencia: Si conservar un vehículo nuevo adquirido a crédito representa un problema inminente a nuestras finanzas, podemos venderlo(transferencia de activos dudosos).
Reducción: Agregar un seguro que proteja un bien, ante un evento desfavorable u obtener asesoramiento con especialistas para reducir la probabilidad del riesgo.(controles)
Elusión: Medios alternativos para desarrollar el proyecto con un impacto de riesgo menor. Poner una ventanilla de comidas rápidas inicialmente, en lugar de ponerse una soda o un restaurante.
Diversificación: Está enfocada a distribuir el riesgo en más variables. Los emprendedores desarrollan estrategias de productos estrella con una serie de artículos complementarios de menor costo que permite generar una mayor liquidez.
La minimización es más un plan de contingencia en caso de que la estrategia de evitación no haya funcionado o las características del riesgo no permita que se use. Son un conjunto de medidas que se aplican según la naturaleza del riesgo, permitiendo avanzar a pesar de su inminente presencia. Ejemplo de esto es la renegociación de la deuda de un crédito.
Siempre hay opciones, solo hay que encontrar la que mejor se ajuste.
El hombre que mueve montañas empieza apartando piedras pequeñas. Confucio.
El sentimiento de dudas e inseguridades es algo que está integrado a nuestra forma de ser, incluso permitió nuestra supervivencia, sin embargo el ingenio y la resiliencia nos posicionó como especie dominante, por eso a lo largo de la historia se han desarrollado una serie de herramientas y estrategias que nos han permitido enfrentar nuevos retos.
Por otra parte, no se justifica una forma limitante de vivir, es decir, ¿a quién beneficia? Con una debida construcción de valores morales y éticos bastaría para que existiera una estructura de orden de convivencia, en equilibrio con un estilo de vida pleno.
Nuestra esencia, según lo que yo creo, está intacta desde que nacemos hasta que morimos, incorruptible, pura; sin embargo, por experiencias de vida, no ha encontrado un sitio para habitar. Por tanto creo que el primer síntoma que experimentaríamos al dejarnos guiar por nuestra esencia, sería una felicidad quizá menos explosiva pero más constante, me atrevo a llamarla plenitud y que poco a poco se contagiaría entre quienes nos rodean. ¡Nada mal! ¿no?


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